Autodesk Forma: el fin de los proyectos desconectados y la nueva ventaja competitiva basada en los datos
«La información dejó de ser un subproducto de la construcción. Hoy es el activo que determina la capacidad de una organización para tomar mejores decisiones durante todo el ciclo de vida de un proyecto.»
Durante los últimos veinte años, la transformación digital de la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción (AEC) estuvo marcada por un objetivo claro: mejorar la forma de diseñar y coordinar proyectos. La adopción del Modelado de Información para la Construcción (BIM) permitió integrar disciplinas, detectar interferencias antes de la obra y reducir errores que durante décadas se resolvían en campo con altos costos y retrasos. Gracias a esta evolución, la industria dio un salto significativo en productividad y calidad técnica.
Sin embargo, a medida que BIM alcanzaba un alto nivel de madurez, comenzó a hacerse evidente que los mayores desafíos ya no estaban en el modelo digital. Un proyecto produce mucha más información que la contenida en un archivo de diseño. Cronogramas, presupuestos, especificaciones técnicas, contratos, solicitudes de información (RFI), órdenes de cambio, reportes de avance, inspecciones de calidad y registros de obra forman parte del día a día de cualquier organización. Aunque todos estos elementos influyen directamente en las decisiones del proyecto, históricamente han permanecido distribuidos entre plataformas independientes, hojas de cálculo y cadenas interminables de correos electrónicos.
El problema nunca fue la falta de información. La construcción genera enormes cantidades de datos en cada etapa del ciclo de vida de un activo. La dificultad ha sido convertir esos datos en conocimiento útil para tomar decisiones oportunas. Cuando los equipos trabajan con versiones desactualizadas, documentos duplicados o información difícil de localizar, aumentan los errores, se ralentizan los procesos y se incrementan los costos asociados a retrabajos, reclamaciones y desviaciones de cronograma.
Esta realidad fue documentada por Autodesk y FMI Corporation en el estudio Harnessing the Data Advantage in Construction, publicado en 2021. La investigación estimó que la mala gestión de los datos representó pérdidas cercanas a 1,85 billones de dólares para la industria global de la construcción durante 2020. El informe concluyó que el mayor impacto económico no provenía de la ausencia de información, sino de la dificultad para encontrarla, validarla y utilizarla en el momento adecuado. La conclusión marcó un punto de inflexión: la transformación digital ya no podía centrarse únicamente en generar mejores modelos, sino en gestionar mejor la información que acompaña a cada proyecto.
Del BIM a la gestión de la información
Durante muchos años, BIM fue el principal indicador de madurez digital dentro del sector AEC. Sin embargo, con el paso del tiempo quedó claro que un modelo, por completo y preciso que sea, representa solo una parte de la realidad de un proyecto. La toma de decisiones depende de información que evoluciona constantemente y que rara vez se encuentra reunida en un único lugar.
Un cambio en el diseño puede modificar el presupuesto; una variación en el cronograma afecta la planificación de compras; una observación durante una inspección puede generar una orden de cambio y alterar la programación de varias disciplinas. Todos estos procesos están relacionados, pero tradicionalmente han sido gestionados mediante herramientas independientes que dificultan comprender el estado real del proyecto.
Esta necesidad impulsó la adopción de la serie ISO 19650, el estándar internacional para la gestión de la información mediante BIM. A diferencia de lo que suele pensarse, la norma no se limita a establecer requisitos documentales ni prescribe el uso de una plataforma específica. Su propósito es definir procesos que garanticen que la información correcta llegue a la persona adecuada, en el momento oportuno y con mecanismos que aseguren su calidad, trazabilidad y control de versiones.
Dentro de este marco adquiere especial relevancia el concepto de Common Data Environment (CDE) o Entorno Común de Datos. Aunque con frecuencia se asocia con un repositorio en la nube, un CDE es, ante todo, una estrategia de gestión. Su función consiste en organizar la información del proyecto bajo reglas comunes, evitando que los equipos trabajen con documentos desactualizados o fuentes de información contradictorias.
La adopción de un CDE permitió a muchas organizaciones mejorar la colaboración entre disciplinas, pero también dejó en evidencia una nueva necesidad. Centralizar documentos era un paso importante, aunque insuficiente. Los proyectos requerían plataformas capaces de conectar información, procesos y personas a lo largo de todo el ciclo de vida del activo, desde la planificación inicial hasta la operación y el mantenimiento.
Del Common Data Environment a las Industry Clouds
Esta evolución ha dado origen a una nueva generación de plataformas conocidas como Industry Clouds, diseñadas para integrar los procesos de una industria específica sobre una base común de datos. A diferencia de las plataformas tradicionales, que resuelven necesidades puntuales mediante aplicaciones independientes, una Industry Cloud busca que toda la información del proyecto permanezca conectada y disponible para quienes la necesitan, independientemente de la fase en la que se encuentre el activo.
En la práctica, esto significa que un cambio realizado durante el diseño puede reflejarse en la planificación de obra, influir en la estimación de costos y mantenerse disponible para la operación futura del edificio o la infraestructura. La información deja de trasladarse manualmente entre sistemas y comienza a fluir dentro de un ecosistema único, donde cada dato conserva su contexto y puede relacionarse con el resto del proyecto.
Esta visión responde a una transformación más amplia de la industria. Durante años, la digitalización consistió en incorporar nuevas herramientas para resolver problemas específicos. Hoy el objetivo es construir entornos donde los datos circulen de manera continua y se conviertan en la base para mejorar la productividad, reducir riesgos y facilitar la colaboración entre organizaciones.
¿Por qué Autodesk reemplazó Construction Cloud por Forma?
La decisión de Autodesk de integrar Autodesk Construction Cloud dentro de Autodesk Forma ha generado preguntas entre muchas organizaciones que durante años utilizaron la plataforma para gestionar proyectos. Sin embargo, interpretar este cambio como un simple rebranding sería un error. La transformación responde a una evolución estratégica mucho más profunda.
Durante la última década, Autodesk amplió su presencia en el sector AEC mediante el desarrollo y la adquisición de soluciones especializadas para distintas etapas del ciclo de vida de un proyecto. Herramientas como Revit, Civil 3D, AutoCAD y Navisworks lideraban los procesos de diseño y coordinación, mientras que adquisiciones como PlanGrid, BuildingConnected, Assemble Systems, Pype e Innovyze fortalecían capacidades relacionadas con la construcción, la colaboración y la gestión de información.
Con el tiempo, mantener estas soluciones bajo marcas independientes comenzó a representar una limitación. Aunque cada plataforma resolvía necesidades específicas, los proyectos seguían requiriendo una visión unificada de la información. La fragmentación tecnológica ya no respondía a la manera en que trabajan las organizaciones, donde planificación, diseño, construcción y operación forman parte de un mismo proceso continuo.
Por esta razón, Autodesk anunció en 2026 la consolidación de su estrategia bajo Autodesk Forma, posicionándola como su Industry Cloud para el sector AECO. La plataforma integra capacidades que anteriormente estaban distribuidas entre diferentes productos, permitiendo que la información fluya sobre una base de datos común durante todo el ciclo de vida del activo.
Este cambio también redefine la manera de entender el valor del software. Durante muchos años, las organizaciones evaluaron las herramientas por las funcionalidades que ofrecían de forma individual. El enfoque de una Industry Cloud traslada esa discusión hacia la capacidad de conectar información entre procesos. La ventaja competitiva deja de depender de la cantidad de aplicaciones implementadas y pasa a estar determinada por la calidad de los datos que las organizaciones son capaces de generar, compartir y reutilizar.
En este contexto, Autodesk Forma no sustituye herramientas como Revit o Civil 3D, sino que las integra dentro de una estrategia donde el dato se convierte en el elemento central del proyecto. La plataforma deja de organizarse alrededor de aplicaciones independientes y comienza a estructurarse alrededor de la información que estas producen, permitiendo que arquitectos, ingenieros, constructores y operadores trabajen sobre una misma fuente de verdad.
La inteligencia artificial necesita datos antes que algoritmos
El avance de la inteligencia artificial ha acelerado el interés de la industria AEC por automatizar procesos, identificar riesgos y mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, la verdadera transformación no depende únicamente de la incorporación de nuevos modelos de IA, sino de la calidad de la información sobre la que estos operan. Un algoritmo puede analizar miles de registros en cuestión de segundos, pero difícilmente generará resultados confiables si los datos son incompletos, inconsistentes o se encuentran dispersos en múltiples plataformas.
Este principio, ampliamente conocido en ciencia de datos como Garbage In, Garbage Out, explica por qué la gestión de la información se ha convertido en un requisito previo para la adopción de inteligencia artificial. Antes de automatizar decisiones, las organizaciones necesitan garantizar que la información producida durante el proyecto sea consistente, trazable y accesible. De lo contrario, la IA solo acelerará procesos basados en datos deficientes.
En este escenario, el papel de plataformas como Autodesk Forma adquiere una nueva dimensión. Más que incorporar funciones inteligentes, el objetivo es proporcionar un entorno donde la información pueda integrarse y mantenerse conectada durante todo el ciclo de vida del activo. Sobre esa base es posible desarrollar capacidades de análisis, automatización y asistencia que realmente aporten valor a arquitectos, ingenieros y gerentes de proyecto.
La inteligencia artificial tampoco reemplaza el criterio técnico. Su mayor contribución consiste en ampliar la capacidad de los equipos para interpretar grandes volúmenes de información, detectar patrones difíciles de identificar manualmente y anticipar situaciones que podrían convertirse en riesgos para el proyecto. Las decisiones continúan siendo responsabilidad de las personas, pero ahora pueden apoyarse en información más completa y contextualizada.
El conocimiento como ventaja competitiva
Tradicionalmente, las empresas constructoras competían por su capacidad para ejecutar obras más rápido, controlar mejor los costos o desarrollar diseños de mayor calidad. Estos factores siguen siendo esenciales, pero el contexto actual incorpora un elemento adicional: la capacidad para aprender de los datos generados en cada proyecto.
Cada modelo BIM, cada solicitud de información, cada cambio de diseño y cada registro de obra contienen conocimiento que puede reutilizarse para mejorar futuras iniciativas. Cuando esa información permanece organizada y disponible, las organizaciones pueden identificar tendencias, optimizar procesos y reducir la probabilidad de repetir errores. En cambio, cuando los datos quedan dispersos entre diferentes plataformas o desaparecen al finalizar un contrato, también se pierde una parte importante de la experiencia adquirida.
Esta diferencia comienza a marcar una nueva forma de competitividad. Las empresas más avanzadas no son necesariamente las que utilizan más software, sino aquellas que convierten la información en un recurso estratégico para mejorar continuamente su desempeño. La transformación digital deja de medirse por el número de herramientas implementadas y empieza a evaluarse por la capacidad de generar conocimiento a partir de los datos.
Una oportunidad para América Latina
En América Latina, la adopción de BIM ha crecido de forma sostenida gracias a iniciativas públicas, programas nacionales y una mayor demanda de proyectos colaborativos. Colombia, México, Chile y Brasil han impulsado estrategias para fortalecer las competencias digitales del sector y promover estándares internacionales como la ISO 19650.
No obstante, el siguiente paso será más exigente. La región deberá avanzar desde la implementación de herramientas hacia modelos de gestión donde la información se convierta en un activo organizacional. Esto implica revisar procesos internos, establecer políticas de gobernanza de datos y desarrollar capacidades que permitan conectar diseño, construcción y operación bajo una misma estrategia digital.
El cambio representa una oportunidad importante para empresas que buscan competir en mercados internacionales. La posibilidad de adoptar plataformas basadas en datos y procesos colaborativos permite reducir brechas tecnológicas y alinearse con las prácticas que hoy están definiendo los grandes proyectos de infraestructura alrededor del mundo. Sin embargo, este avance dependerá menos de la tecnología disponible y más de la capacidad de las organizaciones para gestionar la información con disciplina y visión de largo plazo.
Más allá del software
Uno de los mayores aportes de la transformación que hoy vive la industria es haber desplazado la conversación desde las herramientas hacia los datos. Durante años, el éxito de una estrategia digital se asociaba con la implementación de nuevos programas o con la incorporación de funcionalidades específicas. Hoy resulta evidente que ninguna aplicación, por sofisticada que sea, puede generar valor si la información permanece aislada y los procesos continúan fragmentados.
La evolución de Autodesk hacia Forma refleja precisamente este cambio de enfoque. La desaparición de Autodesk Construction Cloud como marca independiente no responde únicamente a una reorganización del portafolio, sino al reconocimiento de que planificación, diseño, construcción y operación forman parte de un mismo flujo de información. En consecuencia, la plataforma deja de organizarse alrededor de aplicaciones individuales y pasa a estructurarse sobre un modelo de datos compartido, donde cada decisión puede relacionarse con el contexto completo del proyecto.
Esta visión coincide con la dirección que está tomando la industria. El futuro no estará definido por la cantidad de plataformas utilizadas, sino por la capacidad de integrarlas alrededor de una única fuente confiable de información. Esa continuidad será la que permita aprovechar plenamente tecnologías como la inteligencia artificial, los gemelos digitales y el análisis avanzado de datos.
Referencias