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GPI llevó sus conversaciones a otro nivel: una mirada compartida para trabajar mejor entre áreas

¿Qué puede descubrir una empresa que ya trabaja con BIM cuando decide revisar cómo funcionan realmente sus procesos? La experiencia de GPI muestra que un diagnóstico no implica empezar de cero: permite reconocer capacidades, conectar disciplinas e identificar nuevas oportunidades de evolución.

GPI es una empresa mexicana especializada en ingeniería y arquitectura industrial, con más de 20 años de experiencia en el sector siderúrgico. Su operación integra diferentes disciplinas, desde el desarrollo de ingeniería hasta el montaje electromecánico, con proyectos que requieren coordinación entre múltiples equipos.

En una organización de esta naturaleza, cada área produce información que posteriormente se convierte en insumo para otra. Por eso, durante el trabajo desarrollado con GPI, el foco estuvo en algo que puede parecer sencillo, pero que tiene un impacto profundo: entender cómo funciona cada proceso desde la perspectiva de quien recibe su resultado.

Una mirada compartida sobre los procesos

Uno de los principales resultados de la experiencia fue ampliar la perspectiva con la que los equipos observan su propio trabajo. Al poner en común las necesidades de distintas áreas, fue posible reconocer con mayor claridad cómo se relacionan los procesos, qué información necesita cada equipo y qué condiciones hacen que un entregable sea realmente útil para quien lo recibe.

Esta mirada compartida permitió fortalecer la conexión entre disciplinas y reconocer nuevas posibilidades para coordinar el trabajo de una manera cada vez más integrada.

Abrir la conversación también transforma la experiencia de trabajar

La experiencia de GPI dejó un aprendizaje especialmente valioso en las personas que participaron: la apertura para interactuar con otros equipos también hace parte de la transformación.

Carlos Antonio destacó precisamente ese punto al hablar de la importancia de abrirse con los compañeros, perder el miedo a interactuar y sentirse con la confianza de hacer preguntas que permitan comprender mejor el trabajo de otras áreas.

Esa disposición genera conversaciones más enriquecedoras, facilita el intercambio de conocimiento y permite que diferentes perspectivas se conviertan en aportes para los procesos.

Cuando el proceso se entiende desde quien lo recibe

Otro resultado importante fue fortalecer la perspectiva del equipo interno como usuario de la información.

Comprender qué necesita otra área, qué características debe tener un entregable y cómo puede utilizarse la información recibida permite que cada proceso tenga una visión más amplia de su propósito.

Andrés Nateras resumió esta perspectiva así: “Existen procesos, pero la integración de esos procesos es lo que estamos buscando.”

La integración adquiere entonces un significado práctico: conectar conocimientos, responsabilidades e información para que las diferentes disciplinas trabajen con una visión común.

Una organización que aprende de sus propios procesos

La experiencia también permitió identificar oportunidades para seguir fortaleciendo la comunicación, la coordinación y la claridad entre áreas.

Reconocer cómo se relacionan los procesos ayuda a que los equipos tengan una visión más completa de la operación y puedan anticipar las necesidades de quienes reciben sus resultados. Así, la experiencia acumulada por la organización se convierte en conocimiento compartido y en nuevas posibilidades para evolucionar.

Ese es uno de los grandes valores de revisar los procesos desde una mirada transversal: descubrir capacidades que ya existen, conectarlas y encontrar nuevas formas de aprovecharlas.

BIM también evoluciona con la organización

Para una empresa que ya trabaja con BIM, esta perspectiva resulta especialmente relevante. La evolución no depende únicamente de utilizar una metodología o desarrollar modelos. También está relacionada con la manera en que las personas, los procesos y la información se articulan alrededor de los proyectos.

La experiencia de GPI muestra precisamente el valor de mirar BIM desde una perspectiva más amplia: reconocer las capacidades existentes, fortalecer la integración entre disciplinas y encontrar oportunidades para que la información tenga cada vez mayor valor dentro de la operación.

Un diagnóstico de madurez BIM permite convertir esa experiencia en una visión clara sobre las capacidades actuales de la organización y las oportunidades que tiene para continuar evolucionando.

¿Qué tan integrada está realmente tu implementación BIM?

Si tu empresa ya trabaja con BIM, conocer el nivel de integración de sus procesos, equipos e información puede abrir nuevas oportunidades para seguir creciendo.