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¿Qué necesitabas saber de BIM para trabajar en el Metro de Bogotá?

En el Metro de Bogotá, saber modelar era apenas el comienzo. El verdadero reto consistía en conseguir que la información pudiera circular, entenderse y utilizarse entre cientos de participantes.

La Primera Línea del Metro de Bogotá no es solamente una de las obras de infraestructura más grandes que se están ejecutando en Colombia. También representa un caso concreto para entender qué implica trabajar con BIM cuando un proyecto reúne múltiples disciplinas, empresas, plataformas y países.

El proyecto contempla aproximadamente 23,86 kilómetros de viaducto elevado, 16 estaciones, 13 estaciones de TransMilenio y un Patio Taller compuesto por 16 edificaciones. Su implementación BIM abarcó las etapas de diseño, construcción, operación y mantenimiento. [1]

Sin embargo, hay una cifra que permite dimensionar mejor el desafío: participaron 39 subcontratistas provenientes de seis países, mientras que el proyecto llegó a reunir más de 1.900 modelos nativos e IFC. [2]

Con semejante nivel de participación, BIM deja de ser una herramienta reservada para quienes modelan. Se convierte en una forma de organizar el trabajo, distribuir responsabilidades y mantener conectada la información a lo largo del proyecto.

Un proyecto donde el modelo tenía que hacer mucho más que verse bien

La documentación del proyecto registra 9 subproyectos de diseño, 33 disciplinas y sistemas, 250 subsistemas y 597 unidades de ejecución. Cada componente generaba información que debía relacionarse con otras áreas para que el proyecto pudiera avanzar de manera coordinada.

Por esa razón, los usos BIM fueron mucho más amplios que la representación tridimensional. Los modelos se utilizaron para coordinación 3D, estimación de cantidades y costos, planificación de fases, utilización del sitio, diseño de sistemas constructivos, fabricación digital, control de construcción, generación de información as-built y entrega para operación y mantenimiento. [2]

Para un profesional que quisiera participar en un entorno de estas características, dominar un software de modelado representaba apenas una parte del conocimiento necesario.

También era fundamental comprender qué información debía contener un modelo, cómo debía estructurarse, quién era responsable de producirla, cuándo debía entregarse y de qué manera podía utilizarla otro equipo.

Ahí aparece una diferencia fundamental entre saber modelar y saber trabajar bajo una metodología BIM.

1.900 modelos no sirven de mucho si no pueden hablar entre ellos

El proyecto adoptó una estrategia openBIM y estableció el uso de IFC 2×3 para el intercambio y la entrega de modelos. Paralelamente, utilizó un entorno común de datos basado en BIM 360/Autodesk Construction Cloud. [2]

La necesidad resulta evidente cuando se observa la escala del proyecto: no todos los participantes trabajan necesariamente con el mismo software.

Un modelo arquitectónico, una estructura, una red eléctrica, un sistema ferroviario o un componente de infraestructura pueden originarse en plataformas diferentes. El reto consiste en lograr que esa información llegue al siguiente participante conservando aquello que la hace útil.

El propio caso presentado por el proyecto ante buildingSMART documenta algunas de estas dificultades. Diferentes programas y versiones podían producir resultados IFC distintos; determinados parámetros no siempre se visualizaban de la misma manera. En algunos casos, además, ciertos elementos podían perder información durante la exportación. [2]

Esto deja una enseñanza concreta para cualquier profesional BIM: la interoperabilidad no consiste simplemente en saber exportar un IFC. También implica comprender qué información se está intercambiando, qué puede conservarse, qué puede perderse y cómo verificar que el resultado continúa siendo útil.

Cuando aparecen miles de incidencias, también hace falta un lenguaje común

La coordinación de un proyecto de esta magnitud genera preguntas, conflictos, ajustes y decisiones que deben quedar registrados.

Para gestionar estas situaciones se utilizó BCF (BIM Collaboration Format), un estándar orientado al intercambio de incidencias entre diferentes plataformas. De acuerdo con los datos reportados por el equipo del proyecto, se gestionaron más de 13.470 incidencias mediante BCF, conectando herramientas como Autodesk Construction Cloud, Aconex y BIM Track. [2]

En este contexto, BIM adquiere otra dimensión.

Una incidencia deja de ser simplemente una anotación sobre un modelo. Necesita contexto, ubicación, responsables, seguimiento y una respuesta que pueda mantenerse vinculada al elemento correspondiente.

Para quienes participan en estos flujos de trabajo, comprender BCF significa entender cómo una observación puede transformarse en parte de un proceso colaborativo, trazable y conectado con el modelo.

El modelo también puede convertirse en una herramienta para decidir

La implementación BIM de la Línea 1 incorporó herramientas que van más allá del modelado convencional.

El proyecto integró información BIM con GIS, utilizó Power BI para visualización y análisis, además de desarrollar procesos mediante Python y APIs. También automatizó la federación de modelos utilizando las APIs de Autodesk Construction Cloud y Revit.

Según los resultados reportados por el propio equipo del proyecto, esta automatización permitió reducir en un 95 % el tiempo de integración de modelos frente al proceso manual. [2]

El dato permite observar cómo se amplía el campo de acción de BIM en proyectos complejos.

El conocimiento empieza a cruzarse con gestión de información, automatización, análisis de datos e interoperabilidad. En consecuencia, el modelo deja de ser únicamente una representación del activo para convertirse en una fuente de información capaz de alimentar distintos procesos.

Existen casos concretos que muestran ese potencial.

En uno de los ejemplos documentados por el proyecto, la combinación de nubes de puntos y BIM permitió trabajar sobre 743 vigas cabezales. Según el equipo, este proceso contribuyó a evitar aproximadamente 100 toneladas de acero, asociadas a ajustes y reprocesos que pudieron detectarse antes de avanzar en obra. [2]

Entonces, ¿qué necesitabas saber realmente de BIM?

La experiencia documentada en el Metro de Bogotá permite construir una respuesta mucho más amplia que una lista de programas.

Un profesional que participa en un proyecto de estas características necesita comprender cómo se organiza la información, cómo se intercambia entre plataformas, cómo se coordina entre disciplinas, cómo se gestionan las incidencias y cómo los modelos pueden alimentar procesos de construcción y operación.

En ese contexto aparecen conceptos que forman parte del lenguaje cotidiano de los proyectos BIM de gran escala: CDE, IFC, BCF, requisitos de información, coordinación, entregables, estructuras de información y estándares.

Eso no significa que todas las personas involucradas deban dominar cada herramienta o proceso al mismo nivel. Un arquitecto, un ingeniero, un coordinador BIM, un especialista o un responsable de información desempeñan funciones diferentes.

Lo que tienen en común es la necesidad de comprender cómo encaja su trabajo dentro de un sistema común de información.

El Metro de Bogotá es parte de una transformación más amplia

Lo interesante es que este conocimiento no se queda dentro del proyecto.

En Colombia, la adopción de BIM también avanza desde las instituciones. La Unidad de Planeación de Infraestructura de Transporte (UPIT) desarrolla lineamientos relacionados con BIM para el sector transporte, incluyendo documentos sobre usos BIM, roles, nomenclatura y requisitos de información. [3]

A escala internacional, buildingSMART continúa desarrollando estándares destinados a facilitar el intercambio de información y la interoperabilidad en la industria. El estándar IFC 4.3, orientado también a infraestructura, fue publicado oficialmente en 2024. Ese mismo año, IDS 1.0 alcanzó su aprobación como estándar final. [4][5]

El caso del Metro permite comprender por qué estos conceptos están adquiriendo tanta relevancia.

Cuando una obra reúne miles de modelos, decenas de empresas y múltiples disciplinas, el valor de BIM no depende únicamente de quién modela mejor. Depende de que todos puedan trabajar con información que tenga una estructura, un propósito y unas reglas compartidas.

La pregunta que queda para el profesional

La Línea 1 del Metro de Bogotá muestra una realidad que ya está llegando a muchos proyectos de infraestructura y construcción: conocer BIM implica cada vez más que conocer un programa.

Significa comprender el lenguaje mediante el cual diferentes equipos intercambian información, reconocer los estándares que hacen posible ese intercambio y saber cómo los datos acompañan al proyecto desde el diseño hasta la construcción y la operación.

¿Quieres conocer cómo prepararte?

Si quieres conocer el programa de preparación para la certificación buildingSMART Fundamentals, deja tus datos en el formulario y recibe la información.

Conoce el programa BIM – Gestión de la información bajo ISO 19650

¿Qué necesitabas saber de BIM para trabajar en el Metro de Bogotá?

En el Metro de Bogotá, saber modelar era apenas el comienzo. El verdadero reto consistía en conseguir que la información pudiera circular, entenderse y utilizarse entre cientos de participantes.

La Primera Línea del Metro de Bogotá no es solamente una de las obras de infraestructura más grandes que se están ejecutando en Colombia. También representa un caso concreto para entender qué implica trabajar con BIM cuando un proyecto reúne múltiples disciplinas, empresas, plataformas y países.

El proyecto contempla aproximadamente 23,86 kilómetros de viaducto elevado, 16 estaciones, 13 estaciones de TransMilenio y un Patio Taller compuesto por 16 edificaciones. Su implementación BIM abarcó las etapas de diseño, construcción, operación y mantenimiento. [1]

Sin embargo, hay una cifra que permite dimensionar mejor el desafío: participaron 39 subcontratistas provenientes de seis países, mientras que el proyecto llegó a reunir más de 1.900 modelos nativos e IFC. [2]

Con semejante nivel de participación, BIM deja de ser una herramienta reservada para quienes modelan. Se convierte en una forma de organizar el trabajo, distribuir responsabilidades y mantener conectada la información a lo largo del proyecto.

Un proyecto donde el modelo tenía que hacer mucho más que verse bien

La documentación del proyecto registra 9 subproyectos de diseño, 33 disciplinas y sistemas, 250 subsistemas y 597 unidades de ejecución. Cada componente generaba información que debía relacionarse con otras áreas para que el proyecto pudiera avanzar de manera coordinada.

Por esa razón, los usos BIM fueron mucho más amplios que la representación tridimensional. Los modelos se utilizaron para coordinación 3D, estimación de cantidades y costos, planificación de fases, utilización del sitio, diseño de sistemas constructivos, fabricación digital, control de construcción, generación de información as-built y entrega para operación y mantenimiento. [2]

Para un profesional que quisiera participar en un entorno de estas características, dominar un software de modelado representaba apenas una parte del conocimiento necesario.

También era fundamental comprender qué información debía contener un modelo, cómo debía estructurarse, quién era responsable de producirla, cuándo debía entregarse y de qué manera podía utilizarla otro equipo.

Ahí aparece una diferencia fundamental entre saber modelar y saber trabajar bajo una metodología BIM.

1.900 modelos no sirven de mucho si no pueden hablar entre ellos

El proyecto adoptó una estrategia openBIM y estableció el uso de IFC 2×3 para el intercambio y la entrega de modelos. Paralelamente, utilizó un entorno común de datos basado en BIM 360/Autodesk Construction Cloud. [2]

La necesidad resulta evidente cuando se observa la escala del proyecto: no todos los participantes trabajan necesariamente con el mismo software.

Un modelo arquitectónico, una estructura, una red eléctrica, un sistema ferroviario o un componente de infraestructura pueden originarse en plataformas diferentes. El reto consiste en lograr que esa información llegue al siguiente participante conservando aquello que la hace útil.

El propio caso presentado por el proyecto ante buildingSMART documenta algunas de estas dificultades. Diferentes programas y versiones podían producir resultados IFC distintos; determinados parámetros no siempre se visualizaban de la misma manera. En algunos casos, además, ciertos elementos podían perder información durante la exportación. [2]

Esto deja una enseñanza concreta para cualquier profesional BIM: la interoperabilidad no consiste simplemente en saber exportar un IFC. También implica comprender qué información se está intercambiando, qué puede conservarse, qué puede perderse y cómo verificar que el resultado continúa siendo útil.

Cuando aparecen miles de incidencias, también hace falta un lenguaje común

La coordinación de un proyecto de esta magnitud genera preguntas, conflictos, ajustes y decisiones que deben quedar registrados.

Para gestionar estas situaciones se utilizó BCF (BIM Collaboration Format), un estándar orientado al intercambio de incidencias entre diferentes plataformas. De acuerdo con los datos reportados por el equipo del proyecto, se gestionaron más de 13.470 incidencias mediante BCF, conectando herramientas como Autodesk Construction Cloud, Aconex y BIM Track. [2]

En este contexto, BIM adquiere otra dimensión.

Una incidencia deja de ser simplemente una anotación sobre un modelo. Necesita contexto, ubicación, responsables, seguimiento y una respuesta que pueda mantenerse vinculada al elemento correspondiente.

Para quienes participan en estos flujos de trabajo, comprender BCF significa entender cómo una observación puede transformarse en parte de un proceso colaborativo, trazable y conectado con el modelo.

El modelo también puede convertirse en una herramienta para decidir

La implementación BIM de la Línea 1 incorporó herramientas que van más allá del modelado convencional.

El proyecto integró información BIM con GIS, utilizó Power BI para visualización y análisis, además de desarrollar procesos mediante Python y APIs. También automatizó la federación de modelos utilizando las APIs de Autodesk Construction Cloud y Revit.

Según los resultados reportados por el propio equipo del proyecto, esta automatización permitió reducir en un 95 % el tiempo de integración de modelos frente al proceso manual. [2]

El dato permite observar cómo se amplía el campo de acción de BIM en proyectos complejos.

El conocimiento empieza a cruzarse con gestión de información, automatización, análisis de datos e interoperabilidad. En consecuencia, el modelo deja de ser únicamente una representación del activo para convertirse en una fuente de información capaz de alimentar distintos procesos.

Existen casos concretos que muestran ese potencial.

En uno de los ejemplos documentados por el proyecto, la combinación de nubes de puntos y BIM permitió trabajar sobre 743 vigas cabezales. Según el equipo, este proceso contribuyó a evitar aproximadamente 100 toneladas de acero, asociadas a ajustes y reprocesos que pudieron detectarse antes de avanzar en obra. [2]

Entonces, ¿qué necesitabas saber realmente de BIM?

La experiencia documentada en el Metro de Bogotá permite construir una respuesta mucho más amplia que una lista de programas.

Un profesional que participa en un proyecto de estas características necesita comprender cómo se organiza la información, cómo se intercambia entre plataformas, cómo se coordina entre disciplinas, cómo se gestionan las incidencias y cómo los modelos pueden alimentar procesos de construcción y operación.

En ese contexto aparecen conceptos que forman parte del lenguaje cotidiano de los proyectos BIM de gran escala: CDE, IFC, BCF, requisitos de información, coordinación, entregables, estructuras de información y estándares.

Eso no significa que todas las personas involucradas deban dominar cada herramienta o proceso al mismo nivel. Un arquitecto, un ingeniero, un coordinador BIM, un especialista o un responsable de información desempeñan funciones diferentes.

Lo que tienen en común es la necesidad de comprender cómo encaja su trabajo dentro de un sistema común de información.

El Metro de Bogotá es parte de una transformación más amplia

Lo interesante es que este conocimiento no se queda dentro del proyecto.

En Colombia, la adopción de BIM también avanza desde las instituciones. La Unidad de Planeación de Infraestructura de Transporte (UPIT) desarrolla lineamientos relacionados con BIM para el sector transporte, incluyendo documentos sobre usos BIM, roles, nomenclatura y requisitos de información. [3]

A escala internacional, buildingSMART continúa desarrollando estándares destinados a facilitar el intercambio de información y la interoperabilidad en la industria. El estándar IFC 4.3, orientado también a infraestructura, fue publicado oficialmente en 2024. Ese mismo año, IDS 1.0 alcanzó su aprobación como estándar final. [4][5]

El caso del Metro permite comprender por qué estos conceptos están adquiriendo tanta relevancia.

Cuando una obra reúne miles de modelos, decenas de empresas y múltiples disciplinas, el valor de BIM no depende únicamente de quién modela mejor. Depende de que todos puedan trabajar con información que tenga una estructura, un propósito y unas reglas compartidas.

La pregunta que queda para el profesional

La Línea 1 del Metro de Bogotá muestra una realidad que ya está llegando a muchos proyectos de infraestructura y construcción: conocer BIM implica cada vez más que conocer un programa.

Significa comprender el lenguaje mediante el cual diferentes equipos intercambian información, reconocer los estándares que hacen posible ese intercambio y saber cómo los datos acompañan al proyecto desde el diseño hasta la construcción y la operación.

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Fuentes

[1] Metro de Bogotá — Alcance del proyecto
Metro de Bogotá — Alcance del proyecto

[2] buildingSMART International — Successful Information Management Innovations based on openBIM for Bogotá Metro Line 1 — Construction
Caso oficial del Metro de Bogotá en buildingSMART Awards

[3] UPIT — BIM para el sector transporte
UPIT — BIM

[4] buildingSMART International — Industry Foundation Classes (IFC)
buildingSMART International — IFC

[5] buildingSMART International — Information Delivery Specification (IDS) v1.0
IDS v1.0 — buildingSMART International