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La agilidad también se construye: Buen Vivir prepara sus procesos para el siguiente nivel

Construcciones Buen Vivir lleva 20 años desarrollando proyectos inmobiliarios y ha hecho de la agilidad una característica de su forma de trabajar. Tomar decisiones rápidas, resolver sobre la marcha y mantener el foco en los resultados hacen parte de su manera de avanzar.

Pero cuando una organización crece y nuevos retos aparecen, la velocidad plantea una nueva pregunta: ¿cómo hacer que toda la compañía avance con la misma claridad?

Esa fue la conversación que abrió el workshop realizado junto a Naska Digital: una experiencia para observar los procesos desde diferentes perspectivas y encontrar oportunidades para evolucionar la manera en que las áreas trabajan juntas.

La agilidad empieza por entender cómo nos movemos

Uno de los ejercicios llevó a los participantes a salir, por un momento, de la perspectiva de su propio cargo y observar qué ocurre alrededor.

La conclusión fue directa: una actividad puede tener sentido dentro de un área y adquirir una dimensión diferente cuando se mira desde el proceso completo.

Para Julieta Torres, directora de gestión urbana, este cambio de perspectiva permitió comprender mejor las tareas, responsabilidades y retos de otras áreas. Karol Guinardila, directora comercial, encontró valor en revisar actividades cotidianas desde una mirada diferente y reconocer nuevas posibilidades para fortalecer la forma en que se realizan.

La experiencia puso sobre la mesa el valor de una comunicación precisa: una instrucción necesita contexto, una decisión necesita información y un proceso necesita que quienes participan en él comprendan cómo su trabajo se conecta con el resultado.

Una misma operación puede verse de muchas maneras

El ejercicio tomó como referencia situaciones reales de la operación de Buen Vivir y permitió identificar acciones para fortalecer la coordinación entre diferentes áreas.

Julio Pantoja, gerente general de Construcciones Buen Vivir, destacó la importancia de generar espacios periódicos de retroalimentación, definir responsables y mantener seguimiento entre las áreas involucradas.

El valor estuvo en llevar la conversación sobre coordinación a acciones concretas que puedan incorporarse a la dinámica de trabajo.

Ese mismo principio apareció durante otros ejercicios. Andrés Felipe Mesas, ingeniero de costos y presupuestos, destacó el uso del Canvas como una herramienta práctica para organizar ideas, visualizar flujos e integrar diferentes áreas alrededor de una misma actividad.

Cuando varias perspectivas se encuentran frente a un mismo proceso, aparecen posibilidades que difícilmente surgen desde una sola posición.

Primero el proceso. Después, la tecnología

Esta mirada también permitió conectar el ejercicio con un desafío mayor para las organizaciones que avanzan hacia BIM, automatización e inteligencia artificial.

La transformación digital no comienza necesariamente con la herramienta. Comienza con la comprensión del trabajo que se quiere transformar.

Mapear actividades, identificar responsables, reconocer flujos de información y entender cómo se toman las decisiones permite establecer una base sobre la cual pueden incorporarse nuevas metodologías y tecnologías.

Durante el workshop, los participantes trabajaron precisamente sobre esa lógica: comprender cómo funciona la organización hoy para identificar de qué manera puede evolucionar mañana.

El objetivo no es transformar por transformar, sino encontrar dónde una nueva metodología, una tecnología o una forma diferente de trabajar puede aportar mayor valor al negocio.

Del ADN de la compañía a una capacidad compartida

Para Buen Vivir, la agilidad no es una característica aislada. Es parte de una cultura que busca mantener el ritmo mientras la organización evoluciona.

Durante la sesión también apareció una reflexión sobre los valores que acompañan esa manera de trabajar. Agilidad, responsabilidad, integridad y empatía fueron algunos de los conceptos puestos sobre la mesa, junto con la necesidad de llevarlos a las decisiones y comportamientos cotidianos.

Para Johana Sáenz, directora de procesos, uno de los mayores aportes del workshop fue ampliar la mirada sobre cómo interactúan las áreas y reconocer oportunidades para trabajar de manera más interrelacionada.

La experiencia dejó una idea que trasciende el taller: una organización puede avanzar con rapidez, pero esa capacidad adquiere mayor alcance cuando está conectada entre personas, procesos y objetivos.

En palabras de Julio Pantoja, la expectativa es avanzar hacia equipos más fortalecidos en comunicación y coordinación, con una visión más colaborativa que pueda reflejarse en los resultados del negocio.

La siguiente etapa no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas. Consiste en preparar a la organización para utilizarlas desde una comprensión compartida de cómo crea valor.

Ahí es donde la agilidad deja de ser solamente velocidad y se convierte en capacidad organizacional.

¿Qué tan preparada está tu organización para llevar sus capacidades al siguiente nivel?

Conocer el nivel actual de un equipo permite identificar sus competencias, reconocer oportunidades de desarrollo y orientar con mayor precisión las decisiones de formación.

El Diagnóstico de Capacidades BIM de Naska Digital permite obtener una visión del nivel actual del equipo y definir una ruta de aprendizaje acorde con sus necesidades.

Conoce el nivel de tu equipo y define su siguiente paso.